Antecedentes
​​​Actualmente México enfrenta problemáticas educativas y sociales que requieren de estudio para implementar soluciones. En la parte educativa, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2015) señala que el 20% de los estudiantes en México declaró sufrir acoso escolar. Los estudiantes con bajo rendimiento en ciencias son casi dos veces más propensos a declarar que son frecuentemente golpeados o empujados en comparación con los estudiantes con buen rendimiento, y casi tres veces más propensos a ser objeto de rumores desagradables. En cuanto al rendimiento académico, las pruebas PISA (Programme for International Student Assessment) han evidenciado que el 55% de los estudiantes mexicanos de 15 años presentan un rendimiento académico bajo, lo cual disminuye sus perspectivas de desarrollo en el ámbito laboral y en su participación social y política del país. En el contexto regional, cabe mencionar que en Sonora existe una baja eficiencia terminal de la educación media superior, de cada 100 jóvenes que inician sus estudios solo 63 logran concluirlos, debido a las altas tasas de reprobación y abandono escolar que alcanzan el 19.20 por ciento, por lo que se comprueba que no se han logrado niveles satisfactorios de permanencia y éxito escolar. Además de que en los resultados obtenidos en la prueba PLANEA (Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes) se observa un menor rendimiento en español y matemáticas en el nivel de primaria (Instituto Nacional de la Evaluación Educativa, 2015).

Por otro lado, el Programa Estatal de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia (2016), señaló que en el año 2012, el 28% de los estudiantes de Sonora han probado el cigarro a partir de los 13 años de edad y el 58% de los jóvenes probó o consumió alcohol a partir de los 15 años. La marihuana sigue siendo la sustancia ilegal más popular entre los adolescentes sonorenses, al presentar un 11.2% de jóvenes que la han probado a partir de los 14 años. Las drogas que se encuentran por arriba de la media nacional en su consumo en la entidad son: marihuana 88.2%, (79.5% nacional), benzodiacepina 27% (14.2% nacional), metanfetaminas 33.86 (12.5% nacional). El consumo de sustancias se relacionan con el ausentismo laboral, pérdida de empleo, conflictos familiares serios, problemas físicos serios y conflictos con la ley.

Por otra parte, el país  presenta un proceso de envejecimiento vertiginoso. Se calcula que en menos de 50 años una proporción importante de su población tendrá 65 años o más. De acuerdo con las Proyecciones de Población que elabora el Consejo Nacional de Población (2018), en el 2017 la población adulta mayor (65 años o más) asciende a poco más de 8 millones de personas, de las cuales 54.4% es mujer y 45.6% hombre. Además, se estima que para el 2050 esta población aumentará a 24.4 millones; en términos relativos, la proporción de este grupo etario crecerá de 7.2 a 16.2 por ciento. Estos cambios demográficos traen como consecuencia el incremento de enfermedades crónico degenerativas y de cuidadores que van a requerir de estrategias para el manejo de sus condiciones de vida.

Respecto al área de calidad de vida, de acuerdo con el Programa Sectorial en Salud, durante el año 2015 se registraron un total de 16,587 defunciones en el estado de Sonora. Las principales causas de muerte fueron las enfermedades del corazón (23%), tumores malignos (14.8%), diabetes mellitus (11.2%) y accidentes (7.2%), dentro de esta clasificación, la causa básica de muerte más importante fueron los accidentes de tráfico que involucran vehículos de motor. Por lo que se concluye que gran parte de las defunciones en el estado de Sonora se atribuyen al estilo de vida de sus habitantes y se remarca la prioridad en la identificación de variables asociadas a las conductas en salud y el diseño de estrategias que permitan implementar cambios efectivos de conducta.

Por último, se destaca el hecho de que cada vez hay menos nacimientos y un incremento de la población adulta mayor en Sonora (Programa Sectorial en Salud, 2016). El presente y futuro motivado por la concentración urbana y urbana marginal de la población, define en gran medida el perfil epidemiológico característico del Estado, donde predominan las enfermedades asociadas a los estilos de vida y, debido a la tendencia del envejecimiento de la población, la presentación de más casos de enfermedades crónico degenerativas. Esto justifica la investigación en este sector de la población sonorense y el desarrollo de intervenciones que mejoren su calidad de vida.

Cabe señalar que de acuerdo con el Consejo Mexicano de Estudios de Posgrado (COMEPO, 2015) el estado de Sonora ocupa el lugar más bajo de la región noroeste en cuanto al fomento a la investigación lo cual remarca la necesidad de impulsar esta actividad en las Instituciones de Educación Superior. Y  el área de Ciencias Sociales es la que presenta un menor apoyo para el desarrollo de la misma.

Debido a lo anteriormente mencionado, se requiere de investigadores de alto nivel que contribuyan al desarrollo científico de la Psicología a través de la resolución de problemas prioritarios en la región y en el país tales como la violencia escolar, el bajo rendimiento académico, consumo de sustancias, enfermedades crónicas y problemas asociados a la vejez. La investigación en este ámbito será útil para implementar políticas públicas que mejoren las condiciones de población vulnerable tales como los niños, mujeres y adultos mayores. También podrán elaborarse y evaluarse programas de intervención para modificar problemáticas en el contexto escolar y en la comunidad que afectan la calidad de vida y bienestar.