Historia de la Autonomía Universitaria

​​​La lucha por la autonomía universitaria dio inicio a partir de 1918, tras un proceso social, de movimientos estudiantiles o de universitarios, mejor conocido como el movimiento estudiantil de Córdoba, Argentina, de gran importancia en América Latina.

En México, la autonomía universitaria fue reconocida de manera formal, mediante la creación de leyes orgánicas emitidas por el congreso federal y estatales, y es hasta 1980, que la autonomía universitaria es elevada a rango constitucional, incluyéndola como parte del Artículo 3º Constitucional y como parte de las garantías que protege el estado.

La idea de una autonomía universitaria estuvo presente desde el primer proyecto de creación de la Universidad Nacional, elaborado en 1881 por el diputado Justo Sierra (1948), como institución cúspide del sistema nacional de educación hasta la promulgación de la Ley Orgánica de la Universidad Nacional de México Autónoma en 1929. 

Justo Sierra, siempre preocupado por la educación en México, primero desde la Cámara de Diputados y después como secretario de Instrucción Pública y hombre de más cercanía a Porfirio Díaz, no dejó de insistir en la fundación de una Universidad Nacional diferente a la Universidad colonial, cerrada a mediados del siglo XIX durante el gobierno de Maximiliano. “Sierra, portavoz de un grupo minoritario, percibía la urgente necesidad que México tenía de elevar su nivel cultural, de mejorar la educación que se impartía en las diversas escuelas nacionales, de fomentar y de crear su propia ciencia, de pugnar por la autosuficiencia científica y tecnológica, y por último, de dar unidad institucional, coherencia final, ideológica y material, a la estructura no integrada entonces de la educación superior”.

En el país existen 35 universidades públicas estatales autónomas, las cuales son organismos públicos descentralizados del Estado, cuyas legislaturas locales a través de sus leyes de creación, les han otorgado autonomía en los términos establecidos en la fracción VII del artículo 3o. de la Constitución, lo que implica, entre otras cosas, que las autoridades federales y estatales deben reconocer y respetar de manera irrestricta su facultad para ejercer la libertad de cátedra e investigación, crear su propio marco normativo, elegir sus autoridades, gobernarse a sí mismas, y administrar su patrimonio y recursos.

A partir del 2 de octubre de 1976, se publicó en el Boletín Oficial No. 27 del Gobierno del Estado de Sonora, la Ley Orgánica del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), brindando al Instituto su autonomía.

Es así como el ITSON es una de las dos universidades públicas estatales autónomas del Estado, la más grande, la de mayor arraigo y prestigio del sur de Sonora, con presencia física en Empalme, Guaymas, Cd. Obregón y Navojoa, atendiendo actualmente a más de 17,000 estudiantes.

La autonomía universitaria es un valor que se defiende con firmeza ante cualquier acto de autoridad, o de cualquier persona jurídica, en donde se intente contravenir, desconocer o menoscabar las facultades o garantías autonómicas.